PROLOGO
Giro sobre sus pies tratando de huir de aquella escena. Tenía mucha hambre, no lo negaría, pero aquello era demasiado incluso para él. La noche se cernía sobre los callejones sucios y llenos de basura y el olor a humedad y podredumbre asfixiaba sus fosas nasales. En ese momento realmente odio su naturaleza sobrenatural. Había llegado a ese lugar siguiendo pistas, pero lo odiaba.
Esa noche, había seguido a una víctima cualquiera, tenía 3 noches sin alimentarse y lo necesitaba urgentemente. Pero cuando había llegado alguien ya le había ganado. La bestia no solo tomaba la sangre, si no que estaba devorando en su totalidad el cuerpo de la mujer. El chico, que ya tenía mas de un siglo de experiencia, se sintió horrorizado y tuvo que huir. Aun le costaba trabajo estar solo, se perdía en la oscuridad de la noche, tratando de encontrarlo, pero no había tenido suerte.
Había perdido a los 12 hacia unos 40 años, y no los había vuelto a encontrar. Sabía que separados eran un blanco fácil, pero él quería buscar a aquel que le había empujado a vivir entre los humanos. Tenía casi la certeza de que se encontraba en esa misma ciudad, arrastrándose cual gusano entre los subniveles del inframundo… y él lo encontraría.
Se detuvo a unas cuadras. Se sentía débil y tuvo que recargarse en la pared. El cabello negro volaba con un viento inexistente, cerró los ojos y se concentro en encontrar una nueva víctima. Estaba a punto de hallar la cena, cuando una voz proveniente del callejón detrás de el, lo interrumpió.
- Malebrancheeee – se escucho entre la oscuridad impenetrable – ¿estás perdido garra demoníaca?¿o salisteeee a pasear a tussss perrooossss?
El chico ya había escuchado ese nombre antes; con los ojos negros en su totalidad se volvió al callejón tratando de ver. Pero no había nada. Estaba seguro de que la cosa que allí había estado lo conocía de hace mucho tiempo. Pues nadie en ese mundo conocía el antiguo nombre.
Aunque hacía ya tiempo el mismo se hacía llamar DongHae.
Sin pensar mucho, echo a andar y la primera mujer que se cruzo en su camino se convirtió en su alimento. Al clavar sus colmillos en la piel, pudo sentir el sabor salado que tenían los humanos, la tibieza de la piel en contraste con la suya que parecía mármol helado. La mujer se resistió, trato de clavarle las uñas pero no consiguió hacerle ni un solo rasguño. Poco a poco, la mujer cayó inconsciente y luego cayó sin vida al suelo.
DongHae la miro, y luego llevo un dedo a la frente de la mujer.
- Que seas recibida en el cielo… y pide por los que estamos aqui abajo
CAP 1
Yesung estaba sentado en lo alto de una barda, la brisa de la noche lo refrescaba. Mirando las estrellas se encontró pensando nuevamente en el chico que siempre lo acompañaba. Se había ido al medio día, no le dijo a donde pero se había despedido con un beso, cosa que era muy rara en el. Llevaban siglos estando juntos, eran amigos, compañeros y Yesung le era leal, porque lo amaba.
Pero nunca se había separado por más de unas horas, y el límite estaba llegando.
Miro alrededor, el olor de esa ciudad era bastante irritante, pescado podrido en el puerto, carne descompuesta
en el mercado y el griterío de la gente de la plaza en las mañanas. Tenía muchos deseos de dejar ese lugar, pero Kyu estaba buscando a otro de los suyos. Cuando se habían separado de los demás, Yesung había prometido nunca alejarse del lado del muchacho, y nunca lo había hecho, hasta esa semana. Las misiones que Kyu se auto designaba lo mantenían ocupado la mayor parte del tiempo. Y por tanto, lo mantenían lejos de Yesung.
Cerró los ojos, respiro profundo y luego estiro los brazos. Se levanto lentamente, abrió las manos y las llevo a su rostro. Se concentro en el olor de el chico, y entonces desapareció.
Se encontró a si mismo recorriendo la ciudad a una velocidad sobrenatural, como ellos, y estuvo a punto de resbalar en un callejón. Moverse así ya no era tan fácil en estos tiempos, con los autos y tantas luces. Por eso siempre elegían ciudades pequeñas, y algunas veces, cercanas al mar.
Pudo ver a una chica muy hermosa que lo miro fijamente cuando paso frente a ella. Perdió la concentración durante unos segundos, pero cuando noto que perdía la velocidad, volvió a pensar en Kyu, de cualquier forma, ningún ser humano podría verlo cuando se movía así. El rastro del olor de Kyu se hacía más fuerte y hasta pudo ver las líneas que dejaba en el aire al moverse. Estaba justo delante de él, pero no lo podía alcanzar. Kyu siempre había sido más rápido que él, y Yesung siempre había sido más fuerte, por eso los dos se complementaban al 100%. Eran una pareja echa…bueno, en el cielo estaba seguro que no.
- ¡Deja de correr! – le grito mentalmente.
Pero no obtuvo respuesta alguna. Y aquello le crispo los nervios. Haciendo uso de toda su fuerza incremento la
velocidad. A veces a Kyu le daba por jugar, muy de vez en cuando, y esperaba que esta no fuera una de esas ocasiones. Pues esa cuidad lo ponía muy nervioso, y olía mal.
Alcanzo a verlo doblar una esquina delante de él.
- ¡Garra! – le grito nuevamente - ¡ya detente!
El joven amigo se detuvo, sin voltear a mirarlo. Yesung detuvo sus pies, quedando a cierta distancia de él. Lo
miro con cuidado, algo extraño pasaba con el demonio que estaba frente suyo.
- Rubicante? – le dijo en el idioma que solo ellos conocían
- Ya te he dicho que no hables así – respondió Kyu – ya no me gusta ese nombre…
- ¿Por qué corrías? – le pregunto al empezar a caminar para ponerse a su lado - ¿has encontrado algo?
- Parece que calcabrina paso por aquí hace unos días – le dijo mirándolo, y Yesung se dio cuenta de que sus ojos no habían recuperado su aspecto humano
- Si a ti no te gusta ese nombre, estoy seguro que a el menos – le dijo Yesung, tomando su mano – tengo hambre, ¿podemos ir a conseguir la cena?
- Bien, vamos… de cualquier forma el rastro sale de la cuidad…
- Perfecto!
Por fin, eso significaba que se irían de ese lugar.
La noche se convirtió rápidamente en un juego a ver quien obtenía la cena antes que el otro. Yesung encontró una linda chica que estaba en una esquina. Lentamente se acerco a ella, bajo la atenta mirada de Kyu, y se coloco a su espalda. la hizo girar para poder atacarla de frente, pues el no acostumbraba hacerlo por la espalda. Pero cuando la miro, quedo paralizado.
Era la chica que lo había visto antes, cuando se movía a velocidad “demonio”. Ella lo miraba con sus grandes ojos y esa boca tan rara. Sin duda era hermosa, pues se trataba de un ángel.
- Vas a cenarme, garra? – le dijo mirándolo fijamente – no soportaras ni siquiera una gota de mi sangre
Kyu observaba desde un callejón, divertido por la reacción de su amigo que ahora no se podía mover.
- Todos ustedes se escaparon y dejaron hecho un lió allá abajo – le dijo la chica acercándose a él – y hay muchas “personas” que los quieren de regreso…
- Oriphiel… - alcanzo a decir Yesung, mientras la mujer miraba al oscuro callejón donde el otro chico esperaba – Rubicante, huye!!!!
El joven en el callejón escucho esas palabras y vio como la mujer enterraba sus manos en el pecho de su amigo,
y este se abalanzaba sobre ella, tirándola y empezando a flotar sobre ella, tratando de sacarse las manos de donde las había enterrado. Kyu estaba mirando sin poder dar crédito. ¿Los ángeles los perseguían?
- Canteeee, vete!! – le dijo nuevamente Yesung – Kyu, vuela!!!!
El chico en el callejón extendió sus brazos y se elevo por el aire, miro hacia abajo y vio como los dos estaban
luchando, la mujer por mantener las manos donde las había metido, y Yesung por sacárselas para poder emprender el vuelo.
- Con que Rubicante y Alichino…
Los ojos de Yesung se abrieron como platos al escuchar su verdadero nombre. Llevo las manos al cuello de la
mujer, y estas empezaron a arder.
- ¡Cállate engendro del cielo!
Una vez que Yesung valoro que su amigo se había alejado lo suficiente, alzo su voz en una nota tan aguda que el ángel tuvo que sacar las manos para cubrirse los oídos. Así, el chico dio un brinco hacia el cielo, uniéndose a su amigo que lo esperaba.
- Te dije que te fueras! – le dijo tratando de recobrar el aliento - ¿Por qué te quedaste?
- Por ti… - Kyu lo abrazo y se lo llevo volando lo más rápido posible
- Te das cuenta? – le dijo Yesung, y al ver la cara de duda de su amigo le volvió a hablar – si DongHae paso por allí y se dio cuenta de que lo seguían, ahora puede estar en cualquier parte
- O muerto – dijo Kyu, mirando a los ojos del mayor – tú pudiste haber muerto…
- No, si Hae estuviera muerto, todos lo sabríamos, el está con vida, y esta solo…
Kyu abrazo mas fuerte al chico, suspiro y le dio un beso inocente en la mejilla, ante lo cual, Yesung apoyo su
cabeza en el hombro del Kyu.
- Me duele… tengo que comer…
Siwon miraba por la oxidada rendija, estaba seguro de que lo habían seguido y no quería que encontraran al chico delgado y menos en el estado tan precario en el que se encontraba. Cuando por fin medio se convenció de que no había nadie fuera de su “casa”, se volvió y fue a ver a su amigo.
- Heechul… ¿Cómo te encuentras? – le pregunto al chico en la cama, una delgada sabana cubría su cuerpo, y podía notar que temblaba de frio.
- Helado… necesito… tu calor… - le dijo apenas moviendo la cabeza – ayúdame otra vez…
Siwon sabía que por más que le prestase su cuerpo para recuperar su calor, Heechul volvería a estar igual en
poco tiempo. Su única solución era encontrar a Hannie, el que tenía el poder para recuperar totalmente a su amante.
Lentamente se metió a la cama, y pudo comprobar que Heechul estaba incluso más frio que antes. Odiaba estar
allí, escondido, y haberlo arrastrado hasta allí sabiendo que eso le podría hasta matar. Aunque no sabía realmente si ellos podrían morir como los humanos.
Las hermosas manos del mayor se deslizaron debajo de la ropa del chico, y Siwon pudo sentir como le robaba el
calor. Heechul empezó a retorcerse de placer al sentir como ese calor iba poco a poco entrando en el. Empezó a besarlo, a pasar sus manos por todos lados, y a rodearlo con sus piernas.
- Heechul… - dijo Siwon, al ver como el color comenzaba a regresar al cuerpo de su amante – te amo…
- Yo… te amo también… - y llevo su mano al miembro de Siwon – ayúdame…
Alguien toco a la puerta suavemente. Sin esperar respuesta, la abrió lentamente y envuelto en una capucha negra, SungMin llevaba varios frascos de vidrio en una bandeja.
- Chicos, la cena – les dijo sin importarle lo que estaban haciendo debajo de la sabana – Chul, toma, deja descansar a Siwon – le paso un frasco y descubrió la sabana.
- Gracias… - le dijo al tomarlo
SungMin suspiro.
- Podríamos encender un fuego, este lugar de por si es helado – le dijo a Siwon – o podríamos regresar a casa…
- Yo no quiero regresar allá… - le dijo débilmente Heechul, haciendo una pausa de beber la sangre que el chico le había ofrecido.
- Siwon… DongHae está solo allá afuera y si tu insistes en refugiarte aquí, al menos déjame ir a buscarlo para traerlo
Siwon estaba sentado en la cama, estaba azul, pues el calor todavía no regresaba a su cuerpo. Paso una mano por el cabello del rubio y luego miro SungMin.
- Pero si te vas y no regresas, como Shingdong – le dijo mirándolo como pidiéndole que desistiera de la idea – los demás nos encontraran, como tú nos encontraste.
En la bahía RyeoWook caminaba aspirando el olor de la arena mojada, le gustaba estar allí a esa hora, la noche, cuando las medusas brillaban y el podía contarlas. Cuando el cielo estrellado se volvia uno con el mar. No tenía muy claro porque, pero a todos ellos les gustaba mucho el mar. Les producía una fascinación indescriptible. Fue dando unos pasos dentro del agua, para mojarse hasta las rodillas, cuando descubrió que alguien lo miraba.
- Deja de estar mojándote – le dijo el chico delgado en el muelle, estaba lejos, pero aun así pudo escucharle claramente – DongHae está cerca, puedo sentirlo
Wook echo a andar hacia el muelle, con paso lento y echándole una última mirada al mar, desapareció para luego reaparecer junto a LeeTeuk.
- Cenaste rico? – le pregunto al líder
- Sí, mucho… tu?
- Hace varias horas, entonces por donde vamos?
- Por allá – le señalo el sur
Los dos desaparecieron sin darse cuenta de que unos ojos los habían estado vigilando no muy lejos de donde
RyeoWook había entrado al agua.
- Malebrancheeee…
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