jueves, 24 de noviembre de 2011

CAP 5 


Yesung estaba pensando que aquello era demasiado bueno para ser real, pero aun así tomo a Kyu entre sus brazos fuertemente y lo beso. El aire estaba lleno de la dulce fragancia de las flores del Edén y eso no le permitía pensar claramente. Ese olor siempre se le metía hasta el cerebro haciéndole perder el control.

- Regresemos al cielo – le dijo Kyu apartándose del beso – pidamos perdón y quedémonos aquí.

Heechul abrió los ojos, se sorprendió rodeado de agua, y aunque se sentía demasiado bien, supo que si estaba en ese lugar, entonces no estaba cerca de Siwon. Se incorporo y la busco con la mirada. Ella debía estar allí, en algún lado.

Marina se escondía detrás de unas columnas de coral. En secreto miraba como aquel hermoso joven la buscaba, listo para largarse del lugar. Las escamas en su piel no paraban de temblar y entonces Heechul la escucho. 

- Sirena! – dijo mirando hacia el lugar de donde había escuchado el sonido.

El silencio. Marina sabia que aunque ella lo amaba locamente, el solo amaba al otro demonio. En algún momento albergo en su corazón de agua, la esperanza de poder ser ella quien ocupara el corazón del chico, pero había pasado mucho tiempo y cada vez se veía más enamorado de Siwon.

No había nadie más allí, pues ella se había encargado de correr a todas aquellas que se atrevieran a acercarse a su amor.

- Marina! – dijo nuevamente Heechul, saliendo de la burbuja de agua hirviente – se que estas por aquí…

El demonio camino haciendo morir todo pez, alga o cosa viviente que se encontrara en su camino debido al calor que su cuerpo desprendía. La cueva de coral era hermosa, pero pronto empezó a morir también. Los hermosos ojos del chico buscaban a la chica que estaba por allí.

- Sirena, me voy a ir, y si no me das la cara… - le dijo en tono amenazante

- Bien, aquí estoy…

Quimera esta abrazando a Wookie desde hacía ya unas horas, y el chico estaba más que cómodo en los brazos de la mujer.

- Como es que te escapaste de Oriphiel? – le pregunto Kangin acercándose a ellos.

- Con suerte, y un sacrificio - le contesto, dejando a un lado a 
Wookie – quiero que entiendan la importancia que Oriphiel le da a los lazos celestiales, para ella, Yesung fue el ángel que nació a su lado, y cuando todos ustedes cayeron en la desgracia, y el cayo al infierno, juro que lo regresaría a su lado, cualquiera que fuera el costo.

- Es una lunática – dijo ShingDong – no entiendo como sigue en el cielo, yo mismo la destruiría si estuviéramos todos juntos.

- La cosa es que – dijo Quimera, sosteniendo la mano de Wookie – ella planeo todo lo que ustedes están sufriendo ahora, porque ella tiene a EunHyuk y a Henry en el Edén.

DongHae sintió como las piernas se le doblaban, perdió la fuerza y cayó de rodillas al suelo. Kibum se acerco a él, pero dio un paso atrás.

- No rompas tu promesa, DongHae, porque si entras al Edén con los perros del infierno, te acribillaran… - le dijo Quimera.

Todos miraron fijamente a la mujer del rostro destrozado. Wookie la abrazo más fuerte y ella recargo su cabeza en la de él.

- EunHyuk y Henry no tenían oportunidad contra ella, no conoce los escrúpulos y como casi todos los ángeles, no conoce lo que es la conciencia – miro a Wookie – recuerda todo lo que aprendimos en el infierno tu y yo.

Cuando hubo dicho esas palabras, un estruendo resonó por todo el lugar, y se miraron unos a otros, pero el grito de Wookie los regreso de nuevo a su realidad y cuando miraron al chico, en sus brazos estaba el cuerpo destrozado de Quimera y una daga brillaba entre los restos.

- Se había muerto antes de llegar… - dijo Kangin – que fue lo que le hizo esa bruja?

- No tengo idea, pero nos ha dicho algo que no sabíamos… Oriphiel tiene un punto débil, que también es su punto fuerte… es una obsesiva
Wookie miraba sin entender lo que había pasado, y sostuvo firmemente la daga en sus manos.

- Recuerdan esta cosa? – les pregunto a todos, sosteniéndola más alto, para que todos la vieran – es la… Quimera se lo quito a?…

- Es la daga de Oriphiel? – pregunto DongHae

KyuHyun flotaba entre los brazos de Zhou Mi, mientras este buscaba un lugar donde poder esconderse. No habían cruzado palabra pues sabía que el chico estaba triste y demasiado enojado. Debajo de ellos las luces de la cuidad y sus alrededores habían desaparecido y el ángel aun no tenía idea de donde poder descansar. Zhou Mi daba gracias que Oriphiel no había mandado a todo su ejército a perseguirlos, aun así, no podía tomarse nada a la ligera y la prioridad en ese momento era encontrar a los demás demonios.

Marina estaba frente a frente a Heechul, los grandes ojos del chico la miraban y ella no decía una palabra aun. La sirena temblaba y entonces el se acerco a ella.

- Sé que gracias a ti estoy vivo aun – le dijo tocando una de sus mejillas – pero mi lugar es con mis hermanos, con Siwon, tengo que salir

- Pero el no te puede cuidar, yo si – la sirena tomo su mano – puedo darte todo el calor que necesitas, te amo – la chica lo rodeo con sus brazos – yo puedo cuidarte…

Heechul sabía que sus sentimientos eran sinceros. No iba a negar que era sexy, y ella le brindaría todo que el necesitara…

- Acompáñame, vamos arriba – le dijo a la sirena, acercándose y tocando una de sus mejillas - puedes ayudarnos… y quedarte conmigo…

Marina se quedo en silencio, en su mente el amor que sentía por el chico le estaba ganando a su sentido común, sabia que arriba ella no tenia mucha oportunidad y que probablemente moriría si los angeles los encontraban. Pero quería estar con el. Se acerco al chico, le dio la mano y suspiro, burbujas salieron de su nariz y sonrio.

- De acuerdo, voy contigo – lo sabia, no había manera de que el quisiera quedarse allí por voluntad propia, aunque eso le significara morir de frio.

Siwon no se había movido y SungMin se había quedado a su lado, las lagrimas del demonio caían y se convertían en perlas al contacto con el agua. Era su regalo para Heechul, porque eran hermosas y brillaban a la luz de la luna. Pero SungMin sabía que tenían que irse de allí, empezaba a sentir el hambre, y si llegaba a encontrar a algún humano cerca, no dudaría en comérselo todo. Por eso, haciendo uso de toda su fuerza y por que Siwon era duro como un piedra y pesado como una montaña, lo jalo lejos del mar.

- Ya deberías dejar eso – le dijo cuando puso al chico debajo de un risco – hiciste un pacto, pero estoy seguro de que Heechul no estará nada feliz de estar allá, sin ti.

Siwon apenas levanto la mirada.

Había pasado tanto junto a Heechul que simplemente la sola idea de vivir lejos de él, le carcomía el corazón. Había sido creado junto a él, había vivido con él en el cielo, y habían caído juntos también. 

- De acuerdo, no te levantes si no quieres, si puedes morir, entonces morirás de hambre – le dijo SungMin, dejándolo recargado contra las piedras – yo voy a buscar a los demás y si te vas a quedar, entonces no te vayas de este lugar, cuando los encuentre, regresaremos por ti.

SungMin echo a andar alejándose de Siwon. No quiso mirar atrás porque sabía que ver a su amigo en semejante estado le impediría irse. Así que siguió andando, parecía que para ellos, el sol no salía, y cada vez que se movían, era de noche. ¿Por qué habían decidido salir del infierno?, mas importante aun… ¿Por qué habían decidido caer del cielo?...

Escucho ruidos en la arena, se detuvo, cerró los ojos y espero unos segundos. El ruido era débil, y suspiro, se volvió y encontró a su amigo de pie a unos metros de el.

- Vamos… hay que encontrar a los demás… - dijo Siwon ladeando la cabeza, sonriendo si ganas y avanzando hacia Min.
SungMin le tomo la mano.

- No quería hacerlo, pero si no queda más remedio… - le dijo al tiempo que se hacia un corte en la muñeca 

En medio de la noche, la sangre que caía en la arena brillo de color blanco. Siwon miro a su amigo he intento detenerlo, pero SungMin tomo un puñado de arena bañada de sangre y la arrojo al viento. Esta se formo en luces y varias se juntaron en una sola dirección, pero dos se separaron y se fueron al lado contrario.

- Sabes que así nos pueden encontrar, quien quiera encontrarnos – le dijo Siwon 

- Pero al menos así nos encontraran a todos juntos, y a ver a que se atreven si el malebranche está reunido.

Los chicos caminaron entre la arena, el sonido del mar y las olas cubrieron por completo el momento en que Heechul y Marina salían del agua, viendo como dos luces solitarias se iban en una dirección.

- Ven, hay que seguirlas, son mis hermanos… - Heechul tomo la mano de Marina y la guio detrás de las luces que se habían separado de las demás.

Henry miraba sin poder creer hasta que punto Oriphiel podía ser tan cruel. EunHyuk estaba perdiendo la fuerza.

- Le voy a sacar los ojos! – grito golpeando el vidrio que los ocultaba.






Las flores del mal florecían en mi jardín, bellas y mortales. Yo las cuidaba, cortaba sus hojas y las incitaba a seguir creciendo. Hasta que cubrieron todo, y más hermosas que nunca, más puras, pues no conocían dolor, sentimiento, ni muerte.
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Kyu se sentó en silencio en la cornisa de un viejo y abandonado edificio. Zhou Mi se quedo detrás de el, incapaz de acercarse, quería consolar al demonio, pero la tristeza en su negro corazón era demasiada.

- Si el muere… - Kyu hablo en una voz apenas audible – no quedara nada para mí en toda la creación…

Zhou Mi inclino la cabeza. No había mayor dolor que perder a aquel con el que había sido creado, en su caso, Yesung. Los ángeles no podían entender ese sentimiento, al menos no en su totalidad, conocían la existencia del amor, pero les era lejano, el único amor que necesitaban conocer y sentir, era el amor por Dios. Zhou Mi derramo lágrimas en silencio. El había conocido a todos, antes de su caída al infierno. Los había escuchado cantar con los coros y volver solo su rostro a la luz divina. ¿Por qué habían decidido caer? ¿Porque habían seguido al hijo perdido hasta el final?

La voz y las palabras de aquel ángel caído, que expresaban demasiado dolor por el compañero que le había sido arrebatado, no eran propias de un demonio. Eran casi… humanas. Los grandes y hermosos ojos del ángel se abrieron de sorpresa ante ese descubrimiento. Y entonces se acerco al chico.

- Te puedo llevar hasta donde está el… si crees estar listo para enfrentarte a ella – Zhou Mi tomo el hombro de Kyu – pero debes saber… que es despiadada y no conoce el remordimiento, ni el amor que tú sientes, porque para ella, no existe.

ShingDong miraba a sus amigos hacer planes. Los veía discutir, y a Ryeowook sentado en una esquina, lejos de todos, con la daga de Oriphiel brillando en sus manos. ¿tal vez habría sido mejor quedarse en el infierno por siempre disfrutando del sufrimiento ajeno? Si se ponía a pensar…
La voz de Hangeng lo arranco de sus pensamientos.

- Ya te dije que no podemos ir nosotros solos, sin Sungmin, Siwon, Kyu o Yesung! – le grito a Kibum – no puedo quemarlos a todos sin los perros del infierno!

- Pero quedarnos aquí pensando y sin actuar es perder el tiempo!!! – Kibum mostro sus garras – estoy listo, no quiero seguir escapando por toda la eternidad.

Era muy cierto, desde que se habían separado, habían estado huyendo. Y todos estaban cansados. 

- Voy a matar a esa desgraciada… - de repente se escucho la voz de Wookie, y cuando lo miraron, tenía la daga de Oriphiel en dirección a su corazón – la voy a hacer pedazos como hizo con Quimera…

DongHae se precipito sobre su amigo, sosteniendo la mano que tenia la daga. Los demás tomaron a Ryeo de brazos y piernas, y lo tiraron al suelo.

- No seas bruto! – le grito Hangeng que le sostenía la cabeza – lo único que lograras con eso es llegar más rápido sin nosotros

- TAL VEZ ESO SEA MEJOR!!!! – grito con su voz de demonio, que retumbo por todos lados y todos comprendieron que lo perderían.

RyeoWook, tan delicado, tan suave, tan tímido… desapareció. Había pasado milenios junto a quimera y había aprendido a amarla, no como mujer, ni como demonio, si no como a una madre humana. Ella le había enseñado todas las cosas de los círculos del infierno. Ella movió todo por salir detrás de el cuando todos huyeron, y la habían perdido cuando Oriphiel los había atacado por primera vez, hacia ya muchos siglos.
El dulce chico se incorporo, haciendo a un lado a todos sus amigos, sus hermanos, como si de muñecos se trataran. 

- Wookie!!! – DongHae alzo su voz demoniaca – detente! Nos iremos todos juntos o nadie se moverá de aquí!

Cuando sus miradas se cruzaron, Hae pudo ver en los ojos de su amigo, la más pura rabia y dolor. La conocía, y ese brillo en sus ojos era el regalo de más de mil años en el infierno. Lo conocía, pues el mismo era víctima de ese dolor. Pero le ayudaría a sobre ponerse, debía hacerlo.

Con sus poderosas manos sujeto al pequeño, enterró los pies al suelo y sintió horror. Pudo ver de nuevo el ardiente fuego del infierno, con sus paredes viscosas, los interminables gritos y lamentos y la cascada sin fin de condenados. Ryeowook iba a regresar allí una vez que tuviera a Oriphiel en sus manos. Allí todos los demonios, que ella tanto despreciaba, le arrancarían unos por uno los miembros y la arrojarían de rio en rio. 

Tire la llave de mi fortaleza de soledad, ¿alguna vez seré libre?... rezo día y noche a un padre que presta oídos sordos a un hijo necio. Sin embargo es en ti en quien pienso. Solo en ti. Tu encontraste esa llave, y entonces me llevaron lejos de ti… 

- No te dejes vencer! – le grito una y otra vez – RyeoWook no debes regresar allí nunca!

La violencia que había sido su arma durante tanto tiempo aun estaba presente en su cuerpo, porque tomo a DongHae y lo azoto contra el suelo.

- Calla mi hermano! Voy a destrozar a ese ángel y a cualquier otro que se cruce en mi camino 

LeeTeuk que no había interferido cubrió el cuerpo de Wookie en un abrazo desde la espalda, hundiendo sus manos en el pecho del menor. El chico grito fuertemente y así, retorciéndose cayo inconsciente. Teuk cayó de rodillas junto a su amigo. Su piel comenzó a volverse negra, pues el odio, rencor e ira que le había quitado a Wook ahora se encontraban en el. Comenzó a dar golpes en el suelo. Una y otra vez. Una grieta se empezó a abrir, y los chicos sabían de qué se trataba, pues de allí, el apestoso hedor a podredumbre y azufre emano hasta llenar el lugar. 

- No te vayas a caer – grito Kibum y alcanzo a tomar los pies de su amigo cuando este fue envuelto en una sombra – cierra esto! – le grito a ShingDong

De la boca de LeeTeuk una sustancia viscosa y desagradable broto y del interior de la grieta se escucharon ladridos de perros. DongHae sabía que eran los suyos. Teuk les había entregado uno de los manjares más deliciosos para los perros del infierno. El dolor. La venganza.

Siwon y SungMin seguían a las esferas de luz, la velocidad a la que se movían los hacía imperceptibles para el ojo humano, pero para todos aquellos celestiales o del inframundo, eran carnada fácil.

Las luces se hicieron más y más fuertes y se detuvieron en una cañada. Los dos muchachos se detuvieron también. SungMin le señalo algo a Siwon y este alcanzo a ver como LeeTeuk era jalado hacia el infierno nuevamente.

Tomo la mano de Sungmin y dio un salto hasta ese lugar. Al tocar el suelo empujo a Kibum y a Teuk y con sus propias manos cerro la grieta.

- ¿Qué ha pasado aquí??!! – SungMin grito cuando vio a RyeoWook tumbado en el suelo - ¿esto es…

SungMin tomo en sus manos la daga que estaba en la mano del pequeño. Le acaricio el cabello y se sentó junto a él, acomodando su cabeza en sus piernas. Miro a Siwon, quien junto con Shingdong terminaba de cerrar la grieta.

Oh querida señora de la libertad!... llévate lejos mis impurezas… tómame entre tus brazos
Yesung se encontraba sentado entre las flores y Kyu estaba a su lado. No estaba muy seguro de querer regresar al cielo, pero si era lo que su amor quería, el estaba dispuesto a arrodillarse y pedir perdón. El olor de las flores era demasiado y el chico se llevo las manos a la nariz y estornudo. Por un momento, en que su cuerpo quedo libre del olor, escucho claramente la voz de Henry… y EunHyuk?... 

Miro a todos lados, pues si las palabras de Kyu eran ciertas, y hasta ese momento no había encontrado una razón para dudar de ello, los chicos debían estar cerca.

Oriphiel se dio cuenta de eso, y rápidamente rodeo al chico en un beso, hundiéndolo nuevamente en el dulce letargo. Luego miro a donde los dos chicos estaban prisioneros, y sonrio.

Yesung tomo a Kyu entre sus brazos y lo beso. Luego se separo de el, con los ojos fijos en los del muchacho.

- Te amo…

KyuHyun estaba al lado de Zhou Mi cuando sintió un dolor indescriptible en su pecho y cayo inconsciente. El angel lo sujeto y lo miro. Le estaban robado el amor que estaba destinado a el desde el principio.

- Oriphiel… eres desagradable… - dijo en voz alta, y una luz apareció, dejando ver una puerta de plata – vamos a casa… matar…

Navega lejos, mi pequeño hermano, hacia el otro lado, navega lejos muy lejos, en la noche, porque la luz se ve mejor del otro lado…

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