miércoles, 23 de noviembre de 2011


CAP 4


PERVERSA



LeeTeuk se retorcía de dolor mientras el hechizo de la Sybilla surtía efecto sobre su piel. RyeoWook lo
tomaba de las manos, impidiendo que se moviera. Pudo ver como en su suave piel se grababan líneas y curvas, letras antiguas, y otros símbolos, que logro interpretar como sus amigos.


- ¡Es un mapa! – grito mirando a la anciana mujer que movía las manos en un elaborado conjuro


LeeTeuk había renunciado no solo a su voz, sino también a parte de su poder para encontrar a sus amigos. RyeoWook se había ofrecido, pero él no lo había permitido. Después de todo, siendo el mayor era su deber cuidar de los demás. Aunque doliera como regresar a casa. 


La anciana termino de conjurar, y con eso, las líneas en el pecho de LeeTeuk terminaron de formarse.


- La 4 parte de tu poder y tu voz – le dijo la mujer, sosteniendo en sus manos dos esferas luminosas – pero te daré algo a cambio…


Se acerco a LeeTeuk, le puso una mano en la garganta, con sus dedos largos y huesudos.


- Al día, durante 5 minutos, tu voz regresara, al anochecer solamente, decide como usar tus palabras… – dicho esto, la anciana desapareció 


Todo el lugar quedo en silencio. LeeTeuk apretaba el brazo de su amigo con la mano y Ryeowook lo abrazo, cerró
los ojos y conjuro un pequeño poder, que los llevo lejos, a la orilla del mar que tanto amaban todos ellos. 


- LeeTeuk – le dijo Ryeo – perdóname, si pudiera… yo…


El mayor negó con la cabeza, después de todo, ir con la Sybilla había sido su decisión. Se sentaron en la arena y miraron el agua. El sonido de las olas y el aroma a sal los llenaron de tranquilidad, pero aun así, la culpa en el corazón de Wookie no desaparecía. El tenia el poder de encontrar a sus amigos, pero eso significaba que también serian vistos o detectados por cualquier cosa sobrenatural. 


LeeTeuk entrecerró los ojos, algo en la orilla del agua le llamo la atención. Le señalo a su compañero el lugar y los dos se levantaron y caminaron hacia allá.


Cuando llegaron, LeeTeuk se agacho y tomo una perla. Se la enseño a RyeoWook.


- ¿alguien está llorando allá abajo? – pregunto Wook y Teuk asintió con la cabeza.


DongHae estaba llorando ante la imagen de su amor. Estiro la mano para poder tocarlo, pero sintió un golpe en ella, junto a él se había situado Kangin, quien lo levanto del suelo.


- Vamos niño, cuantas veces destruimos a esos infelices cambia formas – le dijo el fortachón – míralo bien, no es Eunhyuk


- No…


Pero cuando Hae lo miro con detenimiento, pudo ver que sus pies tocaban el suelo, y de ellos escurría un líquido viscoso negro. Era un demonio… un demonio que se hacía pasar por su amado ángel. Ante tal engaño, no había
perdón, Hae enfureció. Se levanto y corrió hacia la figura. Kangin trato de detenerlo, pero aunque era pequeño, en comparación a él, era uno de los más fuertes cuando entraba en frenesí. Pero si seguía así, entonces rompería la promesa que había hecho. Kangin corrió para alcanzarlo, el golpe de la garra de Hae dio en el pecho del demonio frente a el, y acto seguido, su amigo lo empujo y se entablo en pelea con el enemigo. 


Hae se dio cuenta de lo que había estado a punto de hacer, y dio gracias a su amigo por impedírselo. Pudo ver
porque Kangin era uno de los más crueles y despiadados demonios del malebranche: cada golpe con sus garras era certero, y cada vez que lo hacía, sonreía al desprender el disfraz del bicho que se encontraba frente a ellos. 


-----------------------FLASH BACK--------------------------------

EunHyuk estaba sentado en una nube, en sus piernas tenia acostado a DongHae. Pasaba sus manos por el cabello y el chico demonio sonreía, enseñándole sus colmillos y sin apartar la mirada de él. 


- Así soy feliz… - le dijo Hae jugando con sus manos – quiero estar contigo por siempre…


EunHyuk sonrió pero no dijo nada. Se agacho hasta besar los labios del otro, y se alejo.


- Huyamos – le dijo en voz baja


- ¿A dónde? – pregunto Hae, intrigado pero emocionado por las palabras del otro


- Al mundo de los humanos… vamos… pero debes prometerme algo…


- Lo que sea… - respondió Hae


- Nunca más llames a los sabuesos del infierno…
----------------------FIN FLASH BACK--------------------------------

DongHae recobro la conciencia cuando el bicho cayó al suelo, destrozado, y su amigo lo tomo fuertemente del
brazo, lo levanto y empujándolo lejos de la escena del crimen, le hablo.


- No juegues, por ti nos escapamos, así que no faltes a tu promesa, ahora debemos irnos de aquí, ya nos descubrieron, debemos regresar todos juntos si quieres recuperarlo…


Un destello los envolvió, y Hae pensó que los habían descubierto mas de sus perseguidores, aunque fueran fuertes, ellos dos solos, contra quien sabe cuántos… no era muy satisfactorio pensar en el resultado. Alzo las manos en señal de defensa, pero cuando esperaba recibir el primer golpe, Kangin le señalo algo.


- Mira! – y entre la luz, Hae pudo distinguir dos figuras conocidas – RyeoWook y LeeTeuk!!! – le dijo con emoción. 


Ante ellos, los dos chicos les habían abierto una puerta, para encontrarse.


- Vengan, que esto duele! – LeeTeuk tenía una herida en el pecho justo donde el mapa señalaba la ubicación de ellos dos – vengan!!!


________________


Oriphiel se recargo en las frías piedras del muro lleno de musgo y suciedad. Escucho las últimas palabras de la Sybilla y con un dedo largo y bellamente esculpido, atravesó el cráneo de la anciana mujer.


- Basura pagana… - dijo mientras desechaba el cadáver en el suelo de piedra – te mereces el lugar a donde vas…


El ángel se dio la vuelta y camino por las asquerosas y apestosas calles de los barrios pobres de Praga. Estiro la mano y la abrió, en ella, dos pequeñas esferas de luz brillaron y sonrió. 


- Malacoda Malacoda, siempre tan idiota, me has dado la mejor forma de encontrarlos…


Zhou Mi se quedo haciendo guardia mientras los demonios dormían. Sabía que Oriphiel deseaba al mayor de ellos dos, y que iría con todo por conseguir su meta. Pero Zhou Mi aparte de buscar a EunHyuk, buscaba al más pequeño de los demonios, el que había caído al final. En el frio suelo de la azotea del edificio, Yesung tenía entre sus brazos a su querido amigo. Hacia unos minutos que se había despertado, y pensaba en lo cansado que era estar separados de los demás. Debía encontrarlos, y también debía averiguar qué había pasado en el mar. Su mirada oscilaba entre el cielo, KyuHyun y el ángel que los acompañaba. Estaba quedándose dormido nuevamente cuando vio que Zhou Mi se tensaba poniéndose de pie en el alfeizar del edificio.

- ¿Qué pasa? – le pregunto sin alzar mucho la voz

Kyu no se despertó. Mi le hizo señas hacia una dirección, y allí pudo distinguir un brillo que se acercaba a ellos. El angelito corrió hacia ellos.

- ¡Vámonos! – le dijo al mayor, tomando su mano y la del chico que dormía – es Oriphiel!

Yesung tomo la mano de Kyu, y se sujeto fuertemente del ángel. Los tres comenzaron a elevarse, pero antes de que pudieran desaparecer, una mano de sujeto con fuerza el tobillo de Yesung.

- ¡Mío! – Oriphiel grito sonriente, extendiendo sus alas, reclamándolo

- Suéltalo desgraciada! – Kyu despertó al sentir que la mano de Yesung se alejaba de la suya.

Zhou Mi lo sujeto fuertemente, mientras Kyu peleaba por no soltar la mano de Yesung, quien peleaba por soltarse a su vez del ángel. Kyu pudo ver como las mano de su amigo empezaba a tornarse enorme, sus uñas se convirtieron en garras y este se abalanzo contra Oriphiel. 

- Nooooo, Alichino!!!! – Kyu grito al ver como el chico se soltaba de él para llevarse a la chica lejos.
Zhou Mi lo sujeto fuertemente.

- Vámonos!, mira! – le señalo el cielo, y Kyu pudo ver como mas luces se dirigían a donde estaban ellos – la guardia de Oriphiel!, nosotros no podremos contra todos.

Kyu echo una última mirada a su mejor amigo, su compañero y amante mientras era envuelto por las alas de Oriphiel, y los demás ángeles los rodeaban. Zhou Mi los protegió de la incesante luz que podría haber matado a Kyu.

- Regresa! – le dijo Kyu al más alto – no podemos dejarlo allí!

Zhou Mi volaba lo más rápido que podía, había escuchado las palabras del chico, pero no podía detenerse, no por el momento.

- No sabes de lo que ella es capaz, ha amado a Alichino desde que era un ángel y desde que cayó, ha buscado la forma de vengarse por abandonarla… por ti… - le dijo sujetando fuertemente la mano del chico – incluso antes de que Calcabrina… o DongHae, como lo llaman ahora se escapara con un ángel, Oriphiel ya buscaba la forma de declararle la guerra al malebranche… lo demás fue pura suerte, por así decirlo.

- Lo va a matar… y nosotros huyendo…

- Nunca lo podría matar… ha pasado mucho tiempo deseando tenerlo cerca…

Heechul flotaba entre agua hirviendo, y su piel recuperaba su tono sonrosado, tan delicioso a los ojos de la sirena Marina que acariciaba el cabello del hermoso demonio que estaba aun dormido, recuperando sus fuerzas. Lo amaba y era celosa con respecto a él. Lo deseaba y por fin era suyo. Pero sentía que las cosas no saldrían como ella lo deseaba, y el temido momento en que el chico despertara y se descubriera lejos de Siwon se acercaba. Ella lo podía alimentar de calor y darle todo lo que necesitara. Solo faltaba que él lo quisiera recibir de ella.

Habían pasado casi 500 años desde que lo había visto por primera vez y desde ese momento, ella se prendo del chico. Lo había descubierto escapando del infierno a través de una grieta en el mar con todos sus hermanos, y ella los había ayudado. Los había sacado sin que nadie los notara, y se enamoro de Chul. 

Pero no lo había vuelto a ver hasta que el calor del cuerpo del demonio lo había abandonado casi por completo, y Siwon había recurrido a ella como esta vez. Ella lo había salvado, pero le había dicho que de hacerlo otra vez, Heechul debía quedarse con ella. Así nunca más sufriría.
Escucho el ronroneo de la voz de Heechul que llamaba a Siwon entre sueños. Y le dolió el corazón. 

- Quedate conmigo… - dijo Marina tocando la pálida y suave piel

ShingDong, Hangeng y Kibum escucharon un estruendo. Una luz apareció frente a ellos, de ella, 4 figuras salieron despedidas, en el suelo, cubiertos de fango y humeando, estaban RyeoWook, LeeTeuk, Kangin y DongHae.

- Hermanos!!!! – grito Kibum corriendo hacia ellos.

Los chicos se abrazaron, pero LeeTeuk cayó de rodillas nuevamente, Kangin lo rodeo con sus brazos, y le beso la frente.

- Gracias por todo lo que haces por nosotros – le dijo ayudándolo a levantarse – recuperaremos lo que perdiste

- ¿Qué ha sucedido? – pregunto ShingDong, soltando a DongHae - ¿Cómo nos encontraron?

Ryeowook les explico lo que había sucedido. Como habían ido a ver a la Sybilla y lo que había ocurrido desde ese momento.

- Entonces no saben quien está llorando en el agua? – pregunto Hannie.

- Sí, yo si se… - una voz femenina se escucho desde atrás de ellos.
Los 7 chicos miraron a la extraña figura que se acercaba a ellos, envuelta en una túnica blanca, sus pies apenas tocaban el suelo.

- Siwon cedió a su amor al mar… - les dijo y dejo ver su rostro

- Quimera?? – Ryeowook corrió a sus brazos

La mujer tomo al pequeño en sus brazos. Lo estrecho y rio de felicidad.

- ¿Qué te paso en la cara?

- Oriphiel… la encontré hace unos años, también he encontrado a Siwon y SungMin.

Yesung abrió los ojos porque la luz era demasiado intensa. Había flores, y pájaros cantando. Se sentó, y recordó el lugar con solo mirarlo unos segundos. El jardín del edén. Cuando se iba a poner de pie, unos brazos lo rodearon desde la espalda y unos labios besaron su cuello.

- Estamos en casa – escucho la voz de Kyu 

Volteo para mirarlo y allí estaba, no entendía como, pero estaba en casa, con su amor. 

- ¿Cómo llegamos aquí? – no pudo evitar preguntarse

- Papá siempre nos ha perdonado porque nos ama – le contesto, pasando una mano por su cabello

- ¿y los demás?

- Por allí andan…

Kyu lo abrazo nuevamente, y lo beso en los labios. Sus caricias despertaron en Yesung todo su instinto masculino, y pronto se encontró recorriendo el cuerpo del chico de principio a fin con sus manos.

- Te amo – le dijo Kyu al oído – siempre te he amado

- Yo también te amo…

Detrás de ellos, una voz casi apagada gritaba. Venía de lejos, o al menos eso parecía. Yesung se detuvo, mirando alrededor.

- Escuchaste eso?

- No… bésame…

La imagen que Yesung no alcanzaba a ver era Henry y Eunhyuk encerrados detrás de un espejo, le gritaban a su amigo, pero la fortaleza de la fe de Oriphiel no dejaba que la voz llegara muy lejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario