CAP 3
LeeTeuk casi perdió el sentido cuando la mujer le arranco la voz. Sin embargo el dolor que sintió pensó no sería nada comparable con el dolor que ellos habían infligido e sus víctimas en el malebolge. Dio gracias por el chico delgado que estaba junto a él.
Le dio la mano y lo jalo hacia delante, indicándole que debían seguir. La Sybilla no tenía mucha paciencia.
- LeeTeuk, perdón… - RyeoWook apretó su mano, quería que lo mirara – no puedo encontrarlos y ya perdimos mucho tiempo.
Se escucho una voz… una mujer llamo pero ninguno de los dos pudo moverse. Las manos de Wook fueron a parar a los oídos de su amigo y líder. El mayor supo lo que pasaría he intento detener a su pequeño acompañante. Pero entonces pudo ver como el moreno delgado se retorcía de dolor, y como sus lindos labios dejaban ver sus colmillos en un gesto amenazador. LeeTeuk trato de liberarse de las manos de su amigo.
- Sybilla no tenemos armas y no venimos a herirte – le dio RyeoWook – venimos por tu guía…
- Adelante, malebranche… - se escucho la misma voz femenina
La habitación los remontaba a tiempos pasados, cuando la Sybilla era hermosa, pinturas acumuladas a través de
los años hacían gala de la colección de la anciana mujer. Espesa fragancia a incienso hacia casi imposible respirar en ese lugar. Pero Wook tomaba la mano de su amigo para soportar entre ambos el momento de verla.
- Malebranche… hijos de malebolge… ¿Qué los trae a este lugar? – una mujer muy anciana avanzo con paso firme hacia ellos
- Mujer, venimos para encontrar a nuestros hermanos – le dijo Ryeowook puesto que LeeTeuk no podía hablar – sabemos que tu nos puedes ayudar
La anciana miro a LeeTeuk, lentamente recorrió toda su anatomía, midiendo su poder, su fuerza… su deseo por aquel que lo acompañaba. Alzo un dedo que más bien parecía una vara de madera retorcida y milenaria.
- Hijo mayor… - le dijo la mujer, sorprendentemente la voz era sensual, hermosa y armoniosa – el motivo de su
padecimiento esta en ustedes mismos, uno de ustedes sufre y eso no les permite encontrarse… porque él no quiere ser visto así…
Teuk sabía que se trataba de Hae. El los había abandonado cuando había perdido a Eunhyuk. El mayor poso una mano en el hombro de su amigo.
- Mi amigo dice que tú debes saber una forma de recuperar el lazo, o de encontrar al que se llevaron – le dijo Wookie a la anciana.
- Sí, pero requiere otro sacrificio…
Siwon sostenía a Heechul en sus brazos, y el chico tenía la cabeza recargada en el. Hacía ya un rato que no decía ni una palabra, pues el frio que se esparcía por él le imposibilitaba articular palabra.
Estaban de pie junto al mar, la arena y la sal en el aire hacían que Heechul respirara emocionado.
- ¡Marina! – grito Siwon – se que estas aquí, pido tu ayuda, ¡sirena!
Pero no se escucho nada en respuesta, solo el chocar de las olas en las piedras. Heechul tenía congelada la mitad del cuerpo, y perdía más calor.
- ¡Marina!
Las olas se detuvieron.
Un pequeño remolino se formo cerca de la orilla, y de allí, una figura de arena se levanto. Estiro las manos hacia Heechul y acaricio su mejilla. Cuando Siwon dejo de mirar al chico, y la miro a ella, estaba formada, los grandes ojos color celeste, la gran boca sonriente de ver a Chul nuevamente. El cabello castaño claro enmarañado entre
algas y estrellas marinas. La piel tenia rastros de escamas, celestes y verdes, y sus labios brillaban cual perla.
- Siwon, dijiste que nunca más lo traerías a mi… - le dijo la chica volviendo a tocar esas mejillas
- Está muriendo, y no quiero que muera – Siwon depósito un tierno beso en la frente del mayor – por favor…
La mujer se acerco a Heechul y puso una mano en su piel congelada. Miro sonriente a Siwon. Pudo ver como gotas de agua recorrían su piel, y entonces el chico en sus brazos se convirtió en arena y esta cayo y fue llevada por las olas hacia el mar. Marina miro a Siwon. Sus ojos cambiaron rápidamente de celeste a rojo, y su semblante se puso serio.
- Nunca más… - le dijo a Siwon mientras daba pasos hacia atrás sin darle la espalda
- Si… nunca más… - y cayó de rodillas en la arena
Marina se fue deshaciendo conforme las olas tocaban su piel, como arena que es llevada por el agua. Y Siwon
se quedo solo en la playa. Nunca más vería a Heechul, pues la promesa era que ella le brindaría el calor necesario para vivir, pero debía quedarse con ella. Y cuando Chul notara lo que había hecho, probablemente lo odiaría.
Zhou Mi estaba de pie en la cornisa del edificio. Miraba a los chicos que allí estaban. Y Yesung que estaba recobrando sus fuerzas no podía tenerse en pie completamente.
- ¿Dónde está el otro? – pregunto el ángel, su voz era compasiva, dulce y sin ningún tipo de demanda – el hermano de la sonrisa…
Sabían que se refería a DongHae. Pero ninguno abrió la boca. A parte de que realmente no tenían ni idea de donde se encontraba el chico.
- Demonios, díganme, donde está el otro… - más que una orden, parecía una súplica, el ángel avanzaba hacia ellos con paso firme, pero su rostro denotaba algo extraño.
Kyu se puso en pie, cortando el avance de Zhou Mi. El chico lo miro confundido, definitivamente algo pasaba en su interior.
- Necesito encontrar a mi hermano – les dijo al detenerse frente a Kyu – EunHyuk…
Si, el ángel que se enamoro de DongHae, y por el cual el chico había dejado el infierno y se había aventurado al mundo humano.
- No te acerques mas – sentencio Kyu – quédate donde estas…
Zhou Mi no movió ni un dedo, como si las palabras del más pequeño fueran ordenes para el. Kyu tenía una mano
cerrada en puño y este brillaba en rojo. Pero parecía que el ángel no le daba importancia.
- Oriphiel te mando aquí? – le pregunto Yesung, tratando de levantarse – no vamos a regresar… y no sabemos donde esta Hyuk…
- Mientes… ustedes tienen una conexión que a nosotros no se nos permite… - dijo Zhou Mi – úsala…
La conexión era algo que no debían usar porque el riesgo de ser encontrados era muy alto, si, en definitiva podían
encontrar a todos, pero también abría un canal donde las demás fuerzas los podían hallar sin trabajo.
- No! – grito Kyu y levanto el puño - ¿estás con Oriphiel?
- No, ella se ha ido sin avisar, se rebeló cuando supo que ustedes habían escapado…
Nada tenía sentido. Oriphiel los buscaba por escapar del infierno?. Yesung se puso en pie, tambaleándose pues la
herida todavía estaba abierta.
- Si dices la verdad, entonces debes ser capaz de
seguirnos – le dijo, apoyándose en su amigo – no podemos abrir esa conexión,
pero podemos buscar a Leeteuk y se seguro Ryeowook está con el…
Lejos de allí, el aire seco y ardiente golpeaba a Kangin y DongHae, que trataban de buscar una salida del
lugar donde habían caído.
- Has visto a los demás? – le pregunto Kangin
- Solo a Henry, hace ya unos años…
- Y porque no te quedaste con el?
- Porque estoy buscando...
- Tonto, si buscas a alguien en malebolge te quedaras atrapado otra vez…
DongHae lo sabía, pero no podía dar marcha atrás.
Siwon miraba la puesta de sol como si nunca hubiera visto una antes. Los matices con los que el cielo se pintaba le recordaban el calor que él no podía brindar. Había renunciado a sus lágrimas una vez, con tal de que él pudiera seguir de pie. De no haberse separado de Hangeng, eso no hubiera sucedido, y la sirena seguiría soñando con el príncipe demoniaco que ahora tenía entre sus manos.
Lentamente SungMin se acerco a el por la espalda, a lo que Siwon reacciono violentamente, cerrando los puños y
yéndose contra su amigo. Los dos chicos se enlazaron en una batalla. Siwon tratando de liberar todo el dolor y SungMin tratando de liberarlo de ese dolor.
- ¡Te dije que esperaras! – le gritaba Min a Siwon – ¡solo unos días más!
Pero Siwon no escuchaba, los ojos totalmente negros le impedían ver a su amigo, solo veía y notaba la presencia de alguien más como él. Alguien que podía darle batalla. Min sintió en su corazón la desesperación del otro cuando por sus mejillas empezaron a correr dos líneas negras.
ShingDong estaba tratando de digerir todo lo que había comido. Detrás de el, Hangeng miraba al mar, con cierto sentimiento de impotencia. No era el sentimiento que usualmente tenia al mirarlo, y se dio cuentan de que su color no era el de siempre.
- Bum, ven – le dijo a su amigo, sin voltear a verlo – dime que es lo que ves…
Kibum se puso de pie junto al mayor, miro hacia donde su amigo le apuntaba y después de unos segundos se
volvió.
- Hay que ver de más cerca… hay perlas en la orilla – dijo haciendo un circulo con los dedos – alguien está llorando…
- ShingDong, ¿ya puedes pararte? – le pregunto Kibum – tenemos que irnos.
Conforme los tres avanzaban, calle en calle, caminando como la gente normal, saludando e incluso coqueteando
con las mujeres, u hombres del lugar, Hangeng solo llevaba una cosa en mente.
Lentamente SungMin se acerco a el por la espalda, a lo que Siwon reacciono violentamente, cerrando los puños y
yéndose contra su amigo. Los dos chicos se enlazaron en una batalla. Siwon tratando de liberar todo el dolor y SungMin tratando de liberarlo de ese dolor.
- ¡Te dije que esperaras! – le gritaba Min a Siwon – ¡solo unos días más!
Pero Siwon no escuchaba, los ojos totalmente negros le impedían ver a su amigo, solo veía y notaba la presencia de alguien más como él. Alguien que podía darle batalla. Min sintió en su corazón la desesperación del otro cuando por sus mejillas empezaron a correr dos líneas negras.
ShingDong estaba tratando de digerir todo lo que había comido. Detrás de el, Hangeng miraba al mar, con cierto sentimiento de impotencia. No era el sentimiento que usualmente tenia al mirarlo, y se dio cuentan de que su color no era el de siempre.
- Bum, ven – le dijo a su amigo, sin voltear a verlo – dime que es lo que ves…
Kibum se puso de pie junto al mayor, miro hacia donde su amigo le apuntaba y después de unos segundos se
volvió.
- Hay que ver de más cerca… hay perlas en la orilla – dijo haciendo un circulo con los dedos – alguien está llorando…
- ShingDong, ¿ya puedes pararte? – le pregunto Kibum – tenemos que irnos.
Conforme los tres avanzaban, calle en calle, caminando como la gente normal, saludando e incluso coqueteando
con las mujeres, u hombres del lugar, Hangeng solo llevaba una cosa en mente.
----------------------FLASH BACK--------------------------
Hangeng estaba sentado a la orilla del malebolge. Empujando a los pecadores al agua hirviente. Su gran cola le permitía ni siquiera levantarse para llevar a cabo su tarea. Porque el tenia la mirada clavada en alguien más.
Heechul daba brincos en las cabezas de los condenados hundiéndolos en el agua, y cuando estos trataban de salir nuevamente, el chico los volvía a empujar saltando nuevamente sobre sus cabezas. Detuvo su labor cuando en el lugar apareció Siwon, y extendió los brazos a su amado. Heechul voló hasta el y se besaron entre los cadáveres que se retorcían en el suelo. La piel del mayor relucía su tan hermoso color rojizo por el calor que consumía, y pequeñas gotas brillantes de sudor le daban un tono aun más exótico y maligno. El cabello negro y los ojos rojos tan habituales, sus labios rebosaban de color y sus alas membranosas se extendían enmarcando esa escena ante los ojos de Hannie.
Una mano trepo por la pierna de Siwon y Heechul de una patada la arranco sin dejar de besar a su pareja.
Hangeng siempre era testigo del amor entre esos dos. El siempre se sentaba en la orilla del Phlegeton, el rio de fuego, a observar a sus hermanos. El siempre los miraba.
A veces se aventuraba a ir hasta el punto más bajo de malebolge, a ver a los titanes y gigantes de tierra que allí dormían, y custodiaban algo en extremo secreto.
No fue hasta que DongHae llego corriendo con los pies envueltos en fuego celestial, que se dio cuenta de que de alguna forma, podía formar parte de ese amor que existía entre Heechul y Siwon.
Pues Heechul no podría sobrevivir al frio mundo de los humanos. Y solo el tenia el calor que lo mantendría con vida.
Heechul daba brincos en las cabezas de los condenados hundiéndolos en el agua, y cuando estos trataban de salir nuevamente, el chico los volvía a empujar saltando nuevamente sobre sus cabezas. Detuvo su labor cuando en el lugar apareció Siwon, y extendió los brazos a su amado. Heechul voló hasta el y se besaron entre los cadáveres que se retorcían en el suelo. La piel del mayor relucía su tan hermoso color rojizo por el calor que consumía, y pequeñas gotas brillantes de sudor le daban un tono aun más exótico y maligno. El cabello negro y los ojos rojos tan habituales, sus labios rebosaban de color y sus alas membranosas se extendían enmarcando esa escena ante los ojos de Hannie.
Una mano trepo por la pierna de Siwon y Heechul de una patada la arranco sin dejar de besar a su pareja.
Hangeng siempre era testigo del amor entre esos dos. El siempre se sentaba en la orilla del Phlegeton, el rio de fuego, a observar a sus hermanos. El siempre los miraba.
A veces se aventuraba a ir hasta el punto más bajo de malebolge, a ver a los titanes y gigantes de tierra que allí dormían, y custodiaban algo en extremo secreto.
No fue hasta que DongHae llego corriendo con los pies envueltos en fuego celestial, que se dio cuenta de que de alguna forma, podía formar parte de ese amor que existía entre Heechul y Siwon.
Pues Heechul no podría sobrevivir al frio mundo de los humanos. Y solo el tenia el calor que lo mantendría con vida.
----------------------FIN FLASH BACK---------------------------
SungMin recibió el certero golpe de Siwon en un brazo, y tal era la fuerza que este se desprendió de su cuerpo y
Min cayó al suelo. La mano aun movía los dedos, y con el brazo que aún conservaba, se levanto y tiro espinas a su amigo. Que se enterraron en su piel, hundiéndose cada vez mas provocándole un dolor desgarrador. SungMin se acerco a su brazo que yacía en la arena y lo levanto, lo coloco en la herida
y se
volvió a unir al resto de su cuerpo.
Se acerco a su amigo y poniéndole el pie en la garganta, retiro todas las espinas. Siwon recobro la conciencia.
- Libicocco – le dijo con la voz rota – perdona… - y llevo las manos al pie para liberarse, pero Min ejerció más presión.
- Te dije que esperaras, estaba a punto de localizar a Hannie – le dijo con amargura en el rostro – pero tuve que salir detrás de ti para detenerte y entonces lo volví a perder… y ya se lo entregaste a ella!!... se supone que debemos mantenernos juntos… se supone que eso es lo que estamos tratando de hacer…
- Estaba muriendo…
- ¡pues lo hubieras tirado a un volcán y resuelto! – le grito Min, su voz sonaba cada vez más fuerte y profunda – ¡el volcán se hubiera muerto en horas pero él estaría bien por lo menos 2 meses!
Siwon no dijo nada mas, su amigo tenía razón. Pero no había forma de arrebatarle a la sirena lo que ya le había
entregado.
- Ven, vámonos, ya idearemos algo – SungMin le tendió la mano para ayudarlo a levantarse.
Kyu y Yesung por su lado, estaban esperando a que aquel ángel regresara, jugándose el pellejo, pues si bien,
normalmente los ángeles no mienten, en el caso de Oriphiel, todo podía pasar. Pero Zhou Mi parecía sincero. Y si bien encontraban a EunHyuk, probablemente DongHae los encontrara a ellos.
- ¿Te sientes fuerte otra vez? – pregunto Kyu, recargándose en la bardilla del edificio.
Yesung asintió con la cabeza, todavía podía recordar el sabor de la pálida piel del menor.
- ¿crees que regrese? – le pregunto a Kyu
- Ni idea
- Con que no regrese con Oriphiel
- ¿Por qué nos odia? – la voz de Kyu sonó infantil, tierna, casi imposible que un demonio pudiera hablar de esa forma – traicionamos porque nos engañaron…
Pero Kyu no necesitaba decirlo, pues Yesung lo sabía. Lentamente se acerco a el y lo abrazo, lo envolvió con sus brazos y el chico delgado le devolvió el gesto. Suspiro profundo y llevo sus manos hasta el cabello del mayor. Se separo un poco solo para apoyar su frente a la de Yesung. Sus ojos se encontraron unos segundos y sin palabras, se besaron.
La verdad era que Kyu llevaba tiempo deseando hacer eso. Pero siempre se había reprimido por el silencio del otro. No había indicio de que Yesung quisiera hacerlo. Hasta ese momento, en el que sintió la lengua de su amigo aventurarse a explorar su boca, pasándola por los largos colmillos del menor, mordiendo sus labios, llevando sus manos a su trasero apretándolo, logrando que Kyu se sonrojara.
- No sabía que podías hacer eso – le dijo Yesung, un poco sonriente
- ¿Qué? – respondió Kyu, entre jadeos y mordiéndose el labio inferior
- Verte de esta forma, tan… - Yesung le dio un rápido beso – humano…
Yesung sabía que no debía dejarse llevar, porque podría perder la conciencia, pero es que los labios de Kyu lo hacían sentir tan ardiente… tan vivo. Lo empujo hacia la pared del cobertizo que se encontraba en el techo, besándolo y lamiendo cada centímetro de piel que estaba expuesta.
Zhou Mi estaba mirándolos desde el tejado más cercano, y ellos no se daban cuenta, el ángel trataba de
comprender aquel sentimiento, lo que el mayor reflejaba con cada caricia que daba al menor, porque se lo comía a besos pero no se atrevía a ir más allá. Lentamente saco de su túnica, un medallón dorado y lo arrojo al suelo, lo piso y lo hizo pedazos.
- No te dejare acercarte a ellos, Oriphiel – dijo en voz baja y se quedo sentado, esperando que los dos chicos terminaran, para no interrumpirlos.
Min cayó al suelo. La mano aun movía los dedos, y con el brazo que aún conservaba, se levanto y tiro espinas a su amigo. Que se enterraron en su piel, hundiéndose cada vez mas provocándole un dolor desgarrador. SungMin se acerco a su brazo que yacía en la arena y lo levanto, lo coloco en la herida
y se
volvió a unir al resto de su cuerpo.
Se acerco a su amigo y poniéndole el pie en la garganta, retiro todas las espinas. Siwon recobro la conciencia.
- Libicocco – le dijo con la voz rota – perdona… - y llevo las manos al pie para liberarse, pero Min ejerció más presión.
- Te dije que esperaras, estaba a punto de localizar a Hannie – le dijo con amargura en el rostro – pero tuve que salir detrás de ti para detenerte y entonces lo volví a perder… y ya se lo entregaste a ella!!... se supone que debemos mantenernos juntos… se supone que eso es lo que estamos tratando de hacer…
- Estaba muriendo…
- ¡pues lo hubieras tirado a un volcán y resuelto! – le grito Min, su voz sonaba cada vez más fuerte y profunda – ¡el volcán se hubiera muerto en horas pero él estaría bien por lo menos 2 meses!
Siwon no dijo nada mas, su amigo tenía razón. Pero no había forma de arrebatarle a la sirena lo que ya le había
entregado.
- Ven, vámonos, ya idearemos algo – SungMin le tendió la mano para ayudarlo a levantarse.
Kyu y Yesung por su lado, estaban esperando a que aquel ángel regresara, jugándose el pellejo, pues si bien,
normalmente los ángeles no mienten, en el caso de Oriphiel, todo podía pasar. Pero Zhou Mi parecía sincero. Y si bien encontraban a EunHyuk, probablemente DongHae los encontrara a ellos.
- ¿Te sientes fuerte otra vez? – pregunto Kyu, recargándose en la bardilla del edificio.
Yesung asintió con la cabeza, todavía podía recordar el sabor de la pálida piel del menor.
- ¿crees que regrese? – le pregunto a Kyu
- Ni idea
- Con que no regrese con Oriphiel
- ¿Por qué nos odia? – la voz de Kyu sonó infantil, tierna, casi imposible que un demonio pudiera hablar de esa forma – traicionamos porque nos engañaron…
Pero Kyu no necesitaba decirlo, pues Yesung lo sabía. Lentamente se acerco a el y lo abrazo, lo envolvió con sus brazos y el chico delgado le devolvió el gesto. Suspiro profundo y llevo sus manos hasta el cabello del mayor. Se separo un poco solo para apoyar su frente a la de Yesung. Sus ojos se encontraron unos segundos y sin palabras, se besaron.
La verdad era que Kyu llevaba tiempo deseando hacer eso. Pero siempre se había reprimido por el silencio del otro. No había indicio de que Yesung quisiera hacerlo. Hasta ese momento, en el que sintió la lengua de su amigo aventurarse a explorar su boca, pasándola por los largos colmillos del menor, mordiendo sus labios, llevando sus manos a su trasero apretándolo, logrando que Kyu se sonrojara.
- No sabía que podías hacer eso – le dijo Yesung, un poco sonriente
- ¿Qué? – respondió Kyu, entre jadeos y mordiéndose el labio inferior
- Verte de esta forma, tan… - Yesung le dio un rápido beso – humano…
Yesung sabía que no debía dejarse llevar, porque podría perder la conciencia, pero es que los labios de Kyu lo hacían sentir tan ardiente… tan vivo. Lo empujo hacia la pared del cobertizo que se encontraba en el techo, besándolo y lamiendo cada centímetro de piel que estaba expuesta.
Zhou Mi estaba mirándolos desde el tejado más cercano, y ellos no se daban cuenta, el ángel trataba de
comprender aquel sentimiento, lo que el mayor reflejaba con cada caricia que daba al menor, porque se lo comía a besos pero no se atrevía a ir más allá. Lentamente saco de su túnica, un medallón dorado y lo arrojo al suelo, lo piso y lo hizo pedazos.
- No te dejare acercarte a ellos, Oriphiel – dijo en voz baja y se quedo sentado, esperando que los dos chicos terminaran, para no interrumpirlos.
------------------FLASH BACK---------------------------------
DongHae caminaba por los límites del limbo, en busca de almas que llevarse al malebolge, como una apuesta que había perdido con Ryeowook. Se sentó un momento, pues ya se había cansado y sus perros tenían hambre, así que dejo que se alimentaran de las almas que caían. Cerró los ojos y se acostó en el suelo, secando todo aquel cadáver que tocaba.
- Parece que estas agotado – le dijo una voz que nunca había escuchado
Hae abrió los ojos y fue entonces cuando su vida se transformo.
Volando sobre él, estaba un ángel, hermoso y rodeado de luz, sus labios sonreían y sus ojos adquirían una expresión que hasta ese momento hizo entender al demonio la definición de ternura. El cabello rubio aumentaba aun más sus finas facciones y entonces esos labios rojo cereza le hablaron.
- Creo que la que llevas allí – le dijo señalando un montón de almas encimadas unas en otras que se quejaban – no debería estar en este lugar, un error nuestro…
- Haaa…
DongHe se sintió extraño, a él nunca le faltaban las palabras, siempre sabia que decir. ¿Quién era ese ángel, y porque nunca lo había visto?
El ángel se acerco al montón de almas y saco la que le correspondía, se dio la vuelta y con una sonrisa se despidió del demonio. Subió volando con el alma a cuestas y no se dio cuenta de que acababa de marcar tanto su destino, como el de los 12 demonios que acompañaban a Hae.
-------------FIN FLASH BACK-------------------
Hae caminaba detrás de Kangin en una tormenta de arena. Con una mano se sujetaba de su amigo y con la otra se cubría los ojos. Hacia un rato que no cruzaban palabra.
Hae sintió claramente como alguien caminaba detrás de ellos, trato de jalar su mano para que Kangin lo soltara, pero este lo sujeto con más fuerza.
- No debes voltear Calcabrina – le dijo sin mirarlo – te llevaran de regreso a casa…
Pero entonces escucho esa voz nuevamente… la que amaba y extrañaba…
Con toda su fuerza se soltó de su amigo y se dio la vuelta. Los ojos se le llenaron de lagrimas negras y escurrieron por sus mejillas. Allí estaba, de pie frente a el, con esa sonrisa que amaba, con los ojos que expresaban todo. Su angel, aquel que lo había sacado del infierno a cambio de que prometiera nunca más ocupar a sus perros del infierno. Eunhyuk se acerco lentamente y Hae cayó de rodillas. Estiro los brazos para dejarse llevar, pues no había más felicidad para el que volver a sentir los labios de ese ser celestial. Quería arder en sus brazos, quería sentirlo pues había pasado demasiado tiempo desde la última vez que lo había visto.
Kangin le gritaba, pero su voz no llegaba a los oídos del muchacho, le hacía señas de que se levantara, pues él podía ver la figura que realmente estaba frente a ellos.
Hae sintió claramente como alguien caminaba detrás de ellos, trato de jalar su mano para que Kangin lo soltara, pero este lo sujeto con más fuerza.
- No debes voltear Calcabrina – le dijo sin mirarlo – te llevaran de regreso a casa…
Pero entonces escucho esa voz nuevamente… la que amaba y extrañaba…
Con toda su fuerza se soltó de su amigo y se dio la vuelta. Los ojos se le llenaron de lagrimas negras y escurrieron por sus mejillas. Allí estaba, de pie frente a el, con esa sonrisa que amaba, con los ojos que expresaban todo. Su angel, aquel que lo había sacado del infierno a cambio de que prometiera nunca más ocupar a sus perros del infierno. Eunhyuk se acerco lentamente y Hae cayó de rodillas. Estiro los brazos para dejarse llevar, pues no había más felicidad para el que volver a sentir los labios de ese ser celestial. Quería arder en sus brazos, quería sentirlo pues había pasado demasiado tiempo desde la última vez que lo había visto.
Kangin le gritaba, pero su voz no llegaba a los oídos del muchacho, le hacía señas de que se levantara, pues él podía ver la figura que realmente estaba frente a ellos.
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